La chica toma unos sorbos de café y su madre le extiende unos billetitos y monedas, para viajar y para comprar un sándwich, todos los días es así, el padre ausente, la madre cosiendo para doña Mercedes, una vecina que vive de pasados esplendores porque es viuda de un senador ( que según dicen los vecinos mas viejos era un reverendo sinvergüenza ) pero doña Mercedes presume y suspira mirando el marco plateado desde el cual sonríe su difunto marido.
Ese día Isabel y cuatro compañeras piensan hacerse la “rata”, como viven en un barrio que orilla Vicente López, planean ir al centro, lo tienen todo calculado, Laura, una de las chicas es la que tiene mejor provisto el monedero, sus padres tienen verdulería, entonces Laura de tarde en tarde da una mano y recibe elogios y alguna platita de su padre don Genaro, un italiano buenazo que vé por los ojos de su nena.
Isabel se despide, la madre dice:-¡Cuidate hija! Y la chica corre para tomar el colectivo, diez cuadras después desciende, camina cuatro cuadras y allí están las otras chicas, riendo y pintándose los ojos un poquito. Contentas, emocionadas por la aventura de ese escape, planean hacia donde ir, hace calor , ya son casi las nueve y media, van hacia un quiosco y comparten una gaseosa, caminan mirando vidrieras, Isabel piensa que ella jamás podrá ni soñando comprarse esas remeras y siente una rabia sorda, se le mezcla todo, la madre siempre cosiendo para la viuda del senador, ¡vieja vanidosa piensa! Y en su padre caminando por ahí, dando lástima con ese bastón. Las chicas le dicen: ¡Qué cara che! ¿Tenés miedos de tus viejos?...¡qué boba sos! ¡Ni se van a dar cuenta que no fuimos al cole!
Llegan a la Avenida, el tráfico está a full, esperan el paso del semáforo, pero un auto sigue de largo, se escuchan gritos, frenadas chirriantes, gente que corre, otros que miran, Isabel y las chicas se acercan curiosas, Laura pregunta ¿Qué pasó?...Una señora le dice:-“Atropellaron al canillita que hace años vende diarios en esta esquina… ¡ pobre hombre! Yo lo conozco, siempre soñando con que la hija va a ser abogada y entonces se plantará ante el gobierno que le debe tanto dinero!!! – llega una ambulancia, la gente se retira y entonces Isabel vé que un camillero levanta un bastón muy conocido, mientras otros dos colocan en la camilla a un hombre que se queja débilmente - ¡ está vivo dice la gente! ¡Que suerte!... ojalá se recupere tan buena persona que es (dice otra señora)….Isabel no puede decir nada, nada ¡nadaaaaaaaaaaaaaaaa! ….Porque el vendedor de diarios ¡es su padre!
Mirna Landa